Smart City, el espacio urbano del siglo XXI

Smart City, el espacio urbano del siglo XXI

Smart city, ciudad inteligente o ciudad conectada son términos con los que se define el espacio urbano del siglo XXI. Básicamente, dos son las megatendencias que explican la evolución de la ciudad en esta era en que vivimos:

  • Por una parte, el proceso acelerado de urbanización que vive el mundo y que implica que en la actualidad el 54% de la población vive en ciudades y se prevé que esa cifra alcance los dos tercios en 2050.
  • La revolución digital que trae consigo la hiperconectividad o proliferación de dispositivos interconectados, fijos y móviles, entre personas y entre máquinas. En 2020 se espera que haya en torno a 50.000 millones de dispositivos conectados.

No existe una única definición de smart city. De acuerdo con el libro blanco La transformación digital de las ciudades, una ciudad inteligente utiliza la tecnología para prestar de forma más eficiente los servicios urbanos, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y transformar la relación entre entidades locales, empresas y ciudadanos, facilitando una nueva forma de vivir la ciudad. Este trabajo identifica cuatro aspectos que deben estar presentes en la definición de smart city:

  • una visión holística o global;
  • un medio para mejorar la calidad de vida;
  • la tecnología como factor disruptivo, y
  • Un nuevo modelo de relaciones (economía colaborativa, participación ciudadana…).


Al hablar de forma simplificada de la arquitectura de una smart city podemos distinguir cuatro capas:

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  1. Sensores y dispositivos conectados distribuidos por toda la ciudad: meteorológicos, acústicos, de inundaciones, de niveles de contaminación, de tráfico, de alumbrado público o cámaras de vigilancia.
  2. Infraestructura de red y comunicaciones urbanas inteligentes. No está limitada a la conectividad de banda ancha, ya sea cableada o inalámbrica, sino que se completa con otra de corto alcance que podría denominarse de redes capilares, de gran importancia para los objetos del Internet de las Cosas (IoT).
  3. Plataformas para la gestión de M2M (Machine-to-Machine) y computación en la nube, que abarcan las capacidades de computación y de almacenamiento y los procesos de gestión.
  4. Aplicaciones verticales responsables de gestionar los servicios y los objetos desplegados en la ciudad, como las que manejan los contadores inteligentes, el suministro de agua o la gestión de basuras, por poner tres ejemplos.

En la ciudad inteligente cobran gran relevancia las denominadas infraestructuras ciberfísicas que mezclan rasgos físicos con otros digitales, constituyendo una forma híbrida.

El informe Mapping Smart Cities in the EU identifica 240 ciudades de más de 100.000 habitantes en la Unión Europea con una significativa actividad relativa a iniciativas de smart city. Los países más activos en este terreno son Reino Unido, Italia y España. La mayoría de las iniciativas están en fases tempranas de desarrollo (el estudio se publicó en 2014), aunque los proyectos más maduros se concentran en las urbes más grandes (al menos con una iniciativa implementada o totalmente lanzada).

Los desafíos a los que se enfrentan los agentes que lideran el desarrollo o la transformación de las ciudades en urbes del siglo XXI son básicamente de carácter tecnológico, humano e institucional. El reto tecnológico probablemente es el menos complejo de los tres para garantizar la construcción y el funcionamiento de la smart city. Sin embargo, a fin de superarlo, el reto tecnológico debe ir acompañado de la consecución de los retos humanos e institucionales. En el primer caso, garantizando que la ciudad inteligente cuente con ciudadanos preparados para habitarla, es decir, debidamente equipados, formados, convencidos, motivados, reconocidos y conscientes de la necesidad de proteger su privacidad.

Además, es necesario contar con Administraciones públicas preparadas —dotadas de recursos económicos, regulación y procesos de toma de decisiones adecuados— para la nueva realidad, voluntad para avanzar en el gobierno abierto y datos abiertos, métricas e indicadores de desempeño e impacto, nuevas destrezas técnicas, así como actitud convencida para explorar nuevos modelos de negocio de la mano del sector privado.

El ciudadano adquiere un papel protagonista en la smart city, tanto como demandante de servicios inteligentes, como de participante en el desarrollo de iniciativas en colaboración con los agentes del sector privado y público.

España cuenta con un buen número de experiencias en el terreno de las ciudades inteligentes, entre las que destacan las siguientes:

  • Santander se ha posicionado como una de las smart cities pioneras con un modelo que surge de un proyecto de la Unión Europea, apoyado en FIWARE y con la participación de Telefónica I+D, Smart Santander. Consiste, a grandes rasgos, en dotar a la ciudad de una red de 20.000 sensores de diverso tipo (medio ambiente, aparcamiento, luminarias, riego…). Cuando el proyecto llegue a su fin, la ciudad se plantea el reto de transformarlo en una plataforma que integre la información generada por los sensores de manera horizontal.
  • El modelo de Málaga parte de una aproximación vertical, la energía, de la que nace la aproximación smart de la ciudad. Se trata de proyectos de optimización de la red de distribución energética y de interacción con el usuario y de alumbrado público inteligente y smart grid.
  • Barcelona apuesta por la investigación y, en vez de adoptar plataformas ya desarrolladas, se esfuerza en desarrollar su propia aproximación con el objetivo de exportar este know how al resto de ciudades del mundo. El carácter de living lab de innovación urbana se ha convertido en el núcleo del posicionamiento internacional de la ciudad, del que son exponentes eventos como el Smart City Expo o el Mobile World Congress.
  • La villa de Madrid ha ido incorporando servicios inteligentes y desarrollando verticales tan potentes que más que de una plataforma puede hablarse de un proyecto de integración de sistemas. En concreto, se trata de un sistema que permite controlar los flujos de trabajo del ayuntamiento. El proyecto MiNT (Madrid Inteligente) se dirige principalmente a dar soporte a la transformación del modelo de gestión de los servicios públicos (gestión de basuras, limpieza, arbolado, riegos, pavimentos, alumbrado público, fuentes…).
  • Por su parte, Valencia es la primera ciudad de España que concentra la información municipal en una solución integral de la ciudad basada en el paradigma de servicios en la nube y la primera ciudad europea en usar FIWARE en una plataforma smart city, diseñada para obtener datos de los sistemas del ayuntamiento y sus contratas, así como de dispositivos basados en el Internet de las Cosas (IoT) y otros sistemas de la ciudad. La Plataforma Valencia Ciudad Inteligente (VLCi) está preparada para procesar los datos capturados con la finalidad de identificar sinergias y generar información de negocio útil para la gestión, monitorización y la gobernanza de la ciudad.
  • Los principios de Smart Guadalajara apuestan por una plataforma para la integración y unificación de la gestión de los servicios municipales (limpieza viaria, residuos sólidos urbanos, ropa usada, seguridad vial y medioambiental en accidente de tráfico y recogida de aceites usados y restos vegetales).
  • El proyecto Smart Coruña consiste en dotar a la ciudad de un sistema centralizado que funcione como plataforma inteligente de gestión y control y sobre la cual desplegar pilotos tecnológicos destinados a la mejora de los servicios públicos en el ámbito de la sostenibilidad, la eficiencia y el bienestar ciudadano. Los pilotos se orientan hacia la implantación de tecnologías, entre las que destacan las redes de datos de nueva generación, las tecnologías audiovisuales, el IoT y el despliegue de infraestructuras experimentales.
  • La isla de La Palma ha adaptado su proceso de transformación a smart island a sus peculiaridades. Por una parte, la localización de la isla y la altura que alcanza sobre el nivel del mar han hecho que en ella se instalen varios telescopios condicionando el tipo de alumbrado público, de manera que se reduzca la contaminación lumínica. Por otro lado, dispone de una circunvalación con cinco túneles, una zona volcánica en activo y durante una gran parte del año, elevado riesgo de incendio. Todos estos factores han originado un concepto de smart city en el que la energía (y el alumbrado muy especialmente), así como la seguridad y gestión de emergencias son las protagonistas. 
España cuenta con la entidad Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), cuya gestación tiene lugar en 2011 y cuyo fin es crear una red abierta para propiciar el progreso económico, social y empresarial de las ciudades a través de la innovación y el conocimiento, apoyándose en las TIC. En la práctica, la RECI constituye un foro para intercambiar experiencias y trabajar conjuntamente para desarrollar un modelo de gestión sostenible y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, incidiendo en aspectos como el ahorro energético, la movilidad sostenible, la Administración electrónica, la atención a las personas o la seguridad.

España cuenta con la entidad Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), cuya gestación tiene lugar en 2011 y cuyo fin es crear una red abierta para propiciar el progreso económico, social y empresarial de las ciudades a través de la innovación y el conocimiento, apoyándose en las TIC. En la práctica, la RECI constituye un foro para intercambiar experiencias y trabajar conjuntamente para desarrollar un modelo de gestión sostenible y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, incidiendo en aspectos como el ahorro energético, la movilidad sostenible, la Administración electrónica, la atención a las personas o la seguridad.


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