Bárbara Monterroso: “Cuando te acercas a la Administración al crear una empresa, te da un bajón”

Bárbara Monterroso: “Cuando te acercas a la Administración al crear una empresa, te da un bajón”

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Las malas condiciones del mercado laboral empujaron a Bárbara Monterroso a emprender. Su idea, Caballo de Troya Eventos, ya funciona a todo tren pese a las múltiples dificultades encontradas. Una empresa que gestiona todo tipo de eventos, sobre todo los dirigidos al público más pequeño, y una ludoteca infantil. Bárbara nos habla de su negocio y de la tremenda odisea que sufrió en su proceso de emprendimiento, principalmente en la búsqueda de financiación.

BarbaraMonterroso

Fusión Pro Autónomos

Hola, soy Bárbara, tengo 30 años y como la mayoría de personas de mi edad en este país me encuentro altamente formada y con cero posibilidades laborales. No sabía bien como empezar este testimonio, pero creo que partiendo de esta frase la mayoría de los lectores se podrá poner fácilmente en situación con respecto a lo que voy a ir contando.

Con mi titulación universitaria en el bolsillo y muchas ideas en la cabeza me fui a buscar trabajo y mientras lo vas encontrando, ¡genial! La vida va a ser como me contaban de pequeña “… estudia y tendrás un buen trabajo…”. Bueno eso sí, trabajos precarios y mal pagados pero qué quieres: estás empezando, así que no hay problema porque se trata sobre todo de ir cogiendo experiencia.

Pero resulta que los años van pasando y los trabajos siguen siendo los mismos o peores. ¡Uff! esto ya no es tan genial, pero bueno, sigamos trabajando duro, tengamos fe y un día ¡¡bieeeen!! Por fin llega el “buen trabajo”, albricias, ya podemos dar el siguiente paso, formar una familia con hipoteca, el coche y vacaciones quince días al año. Ya hemos escalado la montaña de la felicidad occidental.

Como las alegrías parece que deben durar poco, un día empiezas a oír de una tal prima que tenemos todos los españoles, aunque casi ninguno la conocíamos. Sí, una que se llama “de riesgo”. Desde luego no me extraña que nunca me la hubieran presentado mis padres; está claro que era la oveja negra de la familia. Presentármela y quedarse con mi “buen trabajo” fue todo uno. Y ahí me vi un buen día, con mi hipoteca, mi coche y mi familia (los quince días de vacaciones también se fueron con ella) y sin fuente de ingresos.

Y entonces empecé a hacerme preguntas y lo más difícil: a responderlas. La mayoría fueron divagaciones que no vienen al caso, pero acabas llegando a la primera pregunta. ¿Qué hago con mi vida? Uff, ésta es la gran pregunta, demasiado densa. Vamos a desglosarla un poco y ceñirnos a las del ámbito laboral, que es lo que nos ocupa en este blog. ¿Qué hago para encontrar trabajo?

Pues está lo tradicional, es decir, echar currículum en las empresas, apuntarte a todas las páginas web tipo infojobs, etc, etc. En fin, con mi circunstancia personal perdí la fe casi en el momento de empezar y entonces recordé que tenía proyectos llenos de polvo en alguna de mis neuronas y curiosamente empecé a darme cuenta que lo que antes era una ilusión, ahora lo estaba empezando a dar forma en mi cabeza y lo que es mejor, me gustaba mucho como quedaba.

Afortunadamente, entre mis anteriores trabajos y mi familia me dieron un pequeño margen de maniobra, así que me puse manos a la obra. Te pones a crear una EMPRESA. No, no se me ha saltado el tabulador lo pongo en mayúsculas porque como veréis a continuación, crear una empresa no es una actividad banal ni mucho menos. Bueno, luego está hacerla funcionar y que genere beneficios, que eso ya debe ser impresionante.

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Caballo de Troya se especializa en la gestión integral de eventos y en ludoteca infantil

Pero vamos por el principio, primero ¿a que se va a dedicar mi empresa?; bien, ésta es fácil, yo ¿qué sé hacer? y lo que es más importante, ¿qué me gusta hacer? Titulaciones universitarias aparte, tengo experiencia en la organización de eventos y es más, me gustaba ese trabajo y además era lucrativo. Pues ya está: creo una empresa de organización de eventos que además conlleva pocos costes iniciales.

Qué sencillo parece todo ¿verdad? Pues resulta que siempre hay problemas. En este caso me enfrento con varios, aunque para este negocio en particular con uno que destaca sobre el resto: mi experiencia previa está en otro área geográfica, ¿y esto es importante? Sí, porque en este negocio es fundamental tener una red de contactos que en mi nueva ubicación me va a llevar un tiempo tener y mi circunstancia personal me exige ingresos a corto plazo. Bien, entonces no desdeñamos esta posibilidad pero hay que completarla con otra que sea lucrativa de un modo más inmediato.

Seguimos pensando, ¿que más me gusta hacer y además se me da bien? Y si tiene relación con la organización de eventos mejor…. Resulta que se me dan bien los niños, que además he trabajado con ellos como monitor, he organizado fiestas de cumpleaños para ellos…¡¡Ya lo tengo!! Celebración de eventos infantiles, es decir cumpleaños, talleres, campamentos, … todo lo que sea llenar el espacio de ocio y tiempo libre de los niños.

¡Genial idea! Crearé una ludoteca infantil. Ya tengo mi empresa; además con dos líneas de actuación: por un lado la gestión integral de eventos para todo tipo de cliente como particulares, empresas, colegios, etc. Y por otro la ludoteca para el ocio infantil.

Pues ya está todo en mi cabeza, ahora vamos a pasarlo a la realidad. Como mi experiencia en crear empresas es nula empiezo a buscar información, por internet claro. Veo que a través de la Comunidad de Madrid existe un programa de Emprendedores, y que incluso te tutorizan unos cursos para crear tu empresa. Parece que la Administración está sensibilizada con este tema y que te ayudan. Hago el curso y desarrollo mi plan de empresa a través de una consultora a la que me derivan y que se llama Deloitte, que luego he visto que era famosa por unos trabajos que hicieron para Bankia.

Tras varios refinamientos al final termino mi plan de empresa con la aprobación y certificado expedido por Deloitte de que mi plan de empresa es viable. Ya solo tengo que ir a Avalmadrid o a los bancos con mi plan y mi certificado a que me den la financiación según el plan.

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El calvario de la financiación al emprendedor

Siempre recordaré los nervios que tenía cuando fui al primer banco, el Banco Popular en particular, y presenté mi plan de empresa. Qué orgullosa estaba; hasta me recibió el director de la sucursal directamente. ¡Ya me veía como un empresario más! La conversación se fue desarrollando: qué valiente eres, se necesita gente así en este país, y luego ya otras como cuánto dinero necesitas, y que vas a hacer, pues un centro de ocio infantil, que digo yo si está todo explicado en el plan de empresa,  por qué me hace estas preguntas… umm me da que algo no va bien.

Entonces empiezan con los requisitos, documentación varia y llega lo mejor: un avalista y la pignoración del 50% del importe a prestarme, … Uff espere usted caballero, que me estoy perdiendo un poco, que yo he hecho el curso de emprendedores pero hay conceptos que no me han explicado. Bueno, lo de avalista ya lo había oído más veces, sobre todo a un tío mío que avaló la compra de un piso de mi primo que luego no pudo pagar y ya sabéis como acaban esas cosas… Así que lo de avalistas me sonaba fatal y lo de la pignoración prefería pensar que no tenía nada que ver con lo que yo creía, más que nada porque me parecía absurdo.

Entonces le aclaré que estaba todo muy bien explicado en el plan de empresa; que ese era mi aval, que para los créditos ICO había oído en alguna publicidad que se financiaban ideas. Incluso le recalqué que el Gobierno repetía una frase que seguro no se me olvidará jamás, parece que estoy viendo a la vicepresidenta del gobierno español Soraya Sáenz de Santamaría diciendo “alfombra roja al emprendedor”.

Pues eso: que yo era un emprendedor y que mi plan de empresa lo había hecho a través de la Comunidad de Madrid que me había dado el certificado de viable. Incluso le saqué otra copia por si acaso a la suya se le hubiese perdido alguna hoja. Entonces vino uno de los mayores mazazos que me he llevado en mi vida; me vino a decir que todo eso era muy bonito, que el plan de empresa lo tenía y así es porque me lo enseñó justo debajo de todos los papeles: exactamente era lo último que había en el expediente. Pero me dio a entender que ni se lo había mirado ni pensaba hacerlo, que los que decían esas cosas eran políticos pero que el riesgo de la operación lo asumía el banco y que sin avales o pignorando que me olvidase de la alfombra roja.

Yo avalistas no tengo y lo de pignorar aún me sigue pareciendo una especie de broma que hacen los bancos. Vamos a ver: si yo necesito 1.000 euros, el banco me dice “vale, tú dame a mi 500 euros y yo te dejo 1.000”, y claro, tú le explicas que no tienes nada y te dicen que entonces nada que hacer o lo que es mejor, que a lo mejor tienes quinientos pero que se los tienes que dejar en depósito, pues necesitas 1.500. Entonces ya sabes que para esa cifra tienes que dejar el 50% que ya no tienes y entonces nada que hacer. Salí descorazonada, pero bueno, ese era un banco y hay muchos más. Fui a Bankia, al BBVA, al Santander, a la Caixa… y en todos más de lo mismo. Eso sí, variaban lo de la pignoración entre el 50% y el 100%. ¡Al final resultó que el primero era el mejor! También fui a Bankinter; éste mejor aún: se fotocopió todo el plan pero aún estoy esperando una respuesta. Tengo que decir que he perdido la fe en que llegue.

Y no se me olvida, está Avalmadrid. Ésta era la gran esperanza. Al fin y al cabo era un organismo dependiente de la Comunidad de Madrid para avalar proyectos de emprendedores y yo era un emprendedor que iba con mi plan certificado por la Comunidad de Madrid para que me avalasen pedir un préstamo a un banco. Parece que todo está en orden, que esta vez sí o sí salía la operación, pues ¡tachán! … ¡¿qué pasó?! Exactamente lo mismo que en los bancos: que si avalistas, que si pignorar, que si lo de alfombra roja, olvídate.

Así que la primera conclusión que saqué de mi intención de montar mi propia empresa fue clara: o te financias tú, o tu padre está forrado o te vas olvidando de la alfombra roja y con ella de tu brillante proyecto. Eso sí, certificado como viable. Al menos te queda el orgullo de un trabajo bien hecho.

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“Crear una empresa se estaba volviendo algo más mitológico que real”

Como no hay más alternativa, hago mil cuentas, quito de aquí y de allí, convenzo a amigos y conocidos para que me ayuden, unos con la obra, otros con los transportes,-toda ayuda es aceptada, todo lo que puedo lo compro a plazos- y así me voy financiando. Convenzo a mi familia a que me ayude en la medida de sus posibilidades y por fin me cuadran las cuentas y con estas armas sigo en mi empeño de crear mi empresa.

De hecho ya tenía hasta el nombre, Caballo de Troya Eventos, y ¿por qué ese nombre? Lo de eventos imagino que está claro y “Caballo de Troya” ¿por qué? Primero porque es mitológico y crear una empresa se estaba convirtiendo en algo ya más de ese ámbito que del real. Pero sobre todo porque, tras el capítulo que os he relatado de mi prima (la de riesgo), yo me veía como los griegos en la playa sin más alternativa que coger las naves (en mi caso maleta) e irme de este país o derribar la muralla y… ¿cómo la derribo? Pues por los métodos tradicionales (echar curriculum, etc.) estaba claro que no había nada que hacer, así que había que crear un instrumento (caballo –  empresa) para lograrlo y de ahí viene el nombre.

Lo primero que necesito ahora es un local donde ubicar el centro de ocio infantil. Una vez localizado había que empezar con las licencias correspondientes. Éste es el primer escalón donde empiezas a desanimarte; en realidad cada vez que un paso en el proceso de crear una empresa se acerca a la administración, sin duda alguna te da un bajón: todo son pegas que se dilatan interminablemente en el tiempo.

Para el tema de las licencias en el Ayuntamiento de Madrid han decidido resolverlo dándote la opción de hacerlo directamente con el Ayuntamiento, con lo que no te aseguran que tengas todo en regla antes de tu jubilación o que lo realices a través de una ECLU, que son empresas autorizadas por ellos para realizar todos los trámites para la obtención de la licencia, en cuyo caso por un “módico” precio te hacen absolutamente todo el proceso y tienes la autorización casi según pagas. Dado que la empresa ya está creada y el local en funcionamiento podéis imaginar por qué camino me decidí.

De la obra, sus retrasos y sus incrementos de precio no os lo cuento por no aburriros, pero me consolaré pensando que pasa en todas las obras. Lo importante es que, superados los temas burocráticos, resulta que entonces ya avanzando, un buen día ves casi con lágrimas en los ojos que tu local está terminado, amueblado y que se parece muchísimo a lo que tenías pensado, ¡¡por fin podemos abrir!!

Y ahora viene el día a día, el arranque ha sido duro, muy duro; tanto que en diciembre empezaba a preguntarme si merecía la pena seguir luchando, los bancos siguen en su línea, ahora es más gracioso, bueno igual, porque más es difícil. Ahora resulta que absolutamente todo el mundo sabe que el primer año es casi imposible que una empresa dé beneficios… menos los bancos, que si les pides un crédito (porque sigo intentándolo) pues ya sabes, avales, pignoración y ahora también quieren ver cuántos beneficios tienes, ¡ja, beneficios!.

Así que aquí ando peleándome con el día a día, con la línea de eventos en desarrollo y que va a seguir así durante bastante tiempo. Aun hasta que consiga una amplia red de contactos, me estoy volcando en la de ocio infantil, que es la que está dando resultados desde el principio, haciéndonos un hueco en el sector y aún diría más, creándonos lo que podríamos llamar un pequeño subsector, dado que tenemos elementos claramente diferenciados del resto.

Además estoy intentando lanzar nuevas líneas de negocio en base a la peculiaridad que representa la necesidad de tener un local grande para albergar cumpleaños y celebraciones más o menos numerosas, pero que se realizan habitualmente en horarios de fines de semana o por la tarde, dejando prácticamente todo el horario laboral sin uso del local a excepción hecha del que le pueda dar yo con mi actividad administrativa. Por eso estoy lanzando campañas para su uso por gabinetes psicopedagógicos, despacho para gestoría administrativa, espacio para psicomotricidad, y en general cualquier actividad que se pueda realizar en él.

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“El emprendedor debe saber que la financiación no llegará cuando la necesite”

Como complemento a lo que es en sí la creación y desarrollo de mi empresa Caballo de Troya Eventos, pero a partir de mi experiencia como emprendedora, quería comentaros un poco mi visión del emprendimiento en este país. Lo primero que he tenido que hacer es una gran pausa para seguir, porque todas las ideas que se me venían a la cabeza eran negativas y no quiero desanimar a nadie. Sí quiero indicaros que en absoluto va a ser fácil.

El emprendedor debe saber que la financiación no llegará nunca cuando la necesite, así que más bien que cada uno que emprenda en función de lo que pueda financiar. Pero no os desaniméis, que uno puede financiar bastante más de lo que se imagina. Los plazos y las negociaciones y renegociaciones son hábitos que si no los tenías tienes que ir haciéndote rápidamente a ellos porque te acompañarán durante bastante tiempo.

Pero la característica fundamental que debe tener el emprendedor es pasión por su idea: o él transmite confianza en su idea o nadie lo hará, él debe generar la energía positiva que haga que todo funcione.

Debe tener en cuenta que su entorno, incluso el más cercano, aun con buena intención, tirará de él hacia el desánimo, simplemente por el miedo a que es una situación desconocida y pueden existir momentos en que te veas como único valedor de tu proyecto; pero si aún ese momento tú lo sigues viendo viable tienes que luchar por él con todas tus fuerzas.

En cuanto a los sectores que debe buscar un emprendedor, yo creo como he ido explicando, cada uno debe intentarlo en los ámbitos que conozca y que le gusten; si no, el desánimo llegará con las primeras dificultades y éstas llegan muy muy pronto. En este punto debo indicaros que los inversores -sí, también hay inversores privados llamados Business Angels- buscan al nuevo Zuckerberg, así que si tu proyecto está relacionado con la tecnología tienes mucho ganado. Pero cuidado, que hay bastante saturación ya en el sector, por lo que tu idea debe ser brillante e innovadora. En cualquier caso, en cualquier sector, siempre se puede mejorar algo que ya existe, así que ¿por qué no intentar mejorar algo que ya conoces y se te da bien? Realmente creo que aún quedan huecos en el mercado, de hecho yo estoy trabajando en uno de ellos con otro colaborador en la que esperamos será una nueva línea de Caballo de Troya Eventos.

Y por último quisiera dar mi visión a una pregunta que me hace mucha gente, ¿pero cómo se te ocurre emprender con la que está cayendo? ¿se debe, o puede, emprender en plena crisis? Yo en mi caso tenía una idea, un proyecto y precisamente la crisis es la que ha hecho que se precipitasen los acontecimientos; a lo mejor sin crisis, con mi “buen trabajo” habría sido una idea siempre guardada en un cajón empolvada. O ¿quién sabe? A lo mejor un buen día habría dado el salto y la habría dado forma además con un buen colchón económico o con un fácil respaldo financiero y todo habría sido más sencillo. Creo que la oportunidad puede llegarte en cualquier momento, con crisis o sin ella, y estoy segura de que una buena idea funcionará en cualquiera de los dos casos.

Hay una circunstancia que no debemos desdeñar de las crisis, que además de agudizar el ingenio crea nuevas oportunidades laborales, por ejemplo, en el caso de empresas que se desprenden de trabajos necesarios pero que prefieren subcontratar para abaratar costes.

Como conclusión final, quiero decir que emprender es un reto que nos puede salir mal o bien pero desde luego es algo en lo que te tienes que entregar y creer firmemente. El momento de emprender te elige él a ti y cuando te toca debes ir a por él sin vacilaciones. La duda es un malísimo compañero de viaje que puede dar al traste con un proyecto ganador. En cambio, la fe y el trabajo no hará ganador un proyecto que no lo es, pero sí llevará a buen puerto un proyecto bien creado.

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