Camilo López de Felipe: “alguien me dijo que cuando decides ser emprendedor, es muy difícil volver atrás”


Foto Timpik

El paso lo tenía que haber dado antes. Es la mejor experiencia que he tenido en la vida y me lo estoy pasando muy bien, aunque eche cientos de horas”. Así de optimista es Camilo López, un ingeniero cuya pasión, el deporte, le llevó a crear su propio negocio, Timpik, una plataforma que ayuda a conectar compañeros de deporte. Una idea que tenía -y tiene- buena pinta porque consiguió que sus dos socios actuales, Francisco López y Francisco Cuenca, lo dejasen todo por irse con él. “Hay que ser valiente -asegura- no le aconsejo a nadie que viva esta vida sin crear su proyecto”.

¿Cómo surge la idea de crear Timpik?

Fusión Pro Autónomos

Timpik es una plataforma que conecta deportistas con dos objetivos. Por un lado, ayudar a gente a encontrar compañeros de deporte y, por otro, ayudar también en la organización de eventos deportivos. Al igual que otros muchos proyectos de emprendedores, todo esto nace de una necesidad. En este caso, propia. Yo soy de Granada y llevo varios años en Madrid. Cuando me trasladé a la capital no tenía con quién jugar. Busqué por Internet y no encontré la solución. Así que, como soy informático, decidí crear una aplicación que pusiera en contacto a deportistas.

¿Cómo comenzasteis? Porque a día de hoy tenéis oficina en Jaén, pero me imagino que los comienzos fueron algo complicados…

Al principio, estuve compaginando Timpik con mi trabajo en Madrid. ¡Dormía poco y tomaba mucho café! No me quedaba otra que dedicar las noches y mis ratos libres. Así estuve hasta abril del año pasado, cuando decidí implicarme solamente en mi proyecto porque veía que era viable y porque estaba descentrado. Me pasaba las 24 horas del día pensando en Timpik así que ya no tenía sentido seguir trabajando para mi empresa. Y la verdad es que tampoco era justo.

Así que fuiste a tu jefe y le dijiste que dejabas un trabajo fijo por algo que te apasionaba y que además era tuyo…

(risas) ¡Sí! Hablé con mi jefe y le confesé que estaba enamorado de mi proyecto. Tanto él como la mayoría de mis compañeros me dijeron que había perdido la cabeza, que cómo se me ocurría dejar un trabajo estable con la que estaba cayendo… Solo algunos, muy pocos, me animaron. Pero los emprendedores somos así. ¡No tenemos vértigo!

Y tras un año en marcha, ¿qué tal ha funcionado Timpik?

Estamos muy contentos porque ahora mismo tenemos 30.000 usuarios y cuando dejé mi trabajo, teníamos apenas 2.000. Claro que esto no es solo cosa mía. Somos tres socios. Mis amigos Francisco López y Francisco Cuenca dejaron también sus trabajos para sumarse al proyecto. Y ya tenemos oficina en Jaén, donde llevamos la parte de desarrollo. La de negocio la llevamos en Madrid.

Así que con este crecimiento imagino que no os habrá ido tan mal con la búsqueda de financiación, inversores, etc.

Bien es verdad que, a día de hoy, yo vivo solamente de mi proyecto aunque he de reconocer que, hasta ahora, en Timpik no ha entrado ni un euro. El tema del dinero es un asunto que vendrá ahora, una vez que la comunidad ya ha crecido.

Entonces, ¿cómo conseguisteis arrancar el proyecto?

La búsqueda de la inversión pasa por etapas. La primera inversión es costosa y resulta fundamental para que el proyecto empiece a andar. Tanto aquí como en EE.UU., este primer paso se conoce como la norma de las tres F: Family (familia), Friends (amigos) and Fools (locos). Es decir, tu proyecto tiene un primer combustible solamente para arrancar. Ese combustible es dinero que tus padres, tus amigos, también locos, te prestan para arrancar. Nosotros hicimos una ronda entre todos ellos. Y aquí prima la confianza y el hecho de querer ayudar, sin tener en cuenta el retorno de esa inversión.

Después viene una segunda ronda en la que entran inversores profesionales, en la que nosotros nos encontramos ahora. Esta es más difícil porque no son nuestros amigos. A la hora de emprender, en mi opinión, la búsqueda de inversión es el punto más complicado porque te lleva mucho tiempo y te obliga a perder el foco en tu proyecto.

En vuestra página web decís “Somos un grupo de jóvenes emprendedores con mucha ilusión y ganas de crear”. ¿Son esos los únicos requisitos para emprender o se necesitan otros más?

Para mí, el entusiasmo es condición imprescindible para sacar un proyecto adelante porque sin ese entusiasmo podría parecer que estás trabajando para alguien. Nosotros, con Timpik, no estamos pendientes del reloj, las horas se te pasan volando… y precisamente por eso, por la ilusión de sacarlo adelante. Y, por supuesto, otro requisito para mí imprescindible, son las ganas de querer hacer grande tu negocio.

¿Qué pasos debe dar uno para hacerse un hueco desde la nada?

Hay que ver mucho. Cando uno piensa en algo, tiene que asegurarse de que realmente, con esa idea, está cubriendo una demanda o una necesidad de muchos. Una vez superado este primer paso, hay que centrarse en el producto para hacer algo muy bueno, algo que te satisfaga, algo que te haga decir “¡Guau!”

¿Es el autónomo un sector maltratado en este país o realmente se están haciendo cosas para favorecer a los emprendedores?

Creo que se deberían tomar medidas para favorecer el emprendimiento y hay cosas que no se están haciendo nada bien. Cuando nosotros decidimos dar el paso, tuvimos que darnos de alta como autónomos, lo que implica hacer frente a unos gastos fijos cuando en la empresa no entraba dinero. Si hacen faltan emprendedores y crear empleo, no creo que medidas como estas lo pongan más fácil. Todo lo contrario. ¡Que no pongan más barreras! Esa cuota no debería pagarse si la empresa no ingresa, como pasa en otros países europeos. Y también creo que hay ayudas que no están bien gestionadas. Por ejemplo, por ley puedes cobrar el 80% del paro para crear una empresa. Sin embargo, a esa ayuda solo te puedes acoger cuando realmente estás en el paso pero ¿qué pasa con los demás emprendedores? A lo mejor no me han despedido, pero he dejado mi empresa para crear mi proyecto. ¿Qué hago?

Así que si estuviera en tu mano, ¿qué cosas cambiarías?

Eliminaría la cuota de autónomo y el papeleo a la hora de hacer diferentes gestiones porque se te va un dinero en notarías. Nosotros también tenemos la empresa constituida en Reino Unido y solo nos ha costado 100 libras. Esa cantidad, en España, es impensable. También intentaría que las ayudas se gestionasen mejor.

¿Por qué estáis presentes también en Reino Unido?

Por muchísimos factores. Timpik aspira, desde que nació, a ser global y vamos a desembarcar allí en los próximos meses pero también por el hecho de que es más fácil buscar inversores allí. Luego nos hemos dado cuenta, al montar la empresa en España, que es otro mundo completamente diferente. Te dan mayores facilidades y a nivel burocrático es todo más sencillo. En España es una lata.

¿Cuáles son vuestros próximos objetivos?

A medio plazo queremos consolidarnos en España como referente de la práctica deportiva y desembarcar en el Reino Unido. Para 2013-2014 queremos estar presentes en otros países de Europa y Latinoamérica. Tenemos muchos planes aunque lo importante es la ejecución, que depende del equipo, la otra pieza clave a la hora de emprender.

¿Esperas ser emprendedor el resto de tu vida o te ves trabajando de nuevo bajo las órdenes de alguien?

Mi objetivo, hoy por hoy, es llevar a Timpik a lo más alto. Y lo más alto puede estar en el infinito, ya veremos… Pero realmente no me veo trabajando para una empresa. Sí, por ejemplo, creando nuevas cosas con otras personas. Alguien me dijo una vez que, tras cruzar esta línea, no vuelves para atrás.

Aunque hay épocas duras, Camilo confía en seguir viendo cómo crece Timpik, una experiencia muy divertida pero que también le ha dado miedo. Aun así, “la recompensa -dice- te llena por dentro”.


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