Gerson Beltrán: “Hay que buscarse la vida”


Ser emprendedor es uno de los retos más importantes y una decisión que merece ser meditada con tranquilidad. Gerson Beltrán, geógrafo y apasionado del geoturismo,  lo hizo y como él mismo explica, lo suyo además de una empresa es  “un turismo que sostiene o enriquece el carácter geográfico de un lugar y su ambiente”.

Beltrán está dedicado en cuerpo y alma al geoposicionamiento, uniendo el uso de redes sociales como Foursquare o Gowalla con el uso de los Sistemas de Información Geográfica (SIG) y sistemas de GPS, que lo acercan al denominado Geomarketing, Por si esto fuera poco, también es profesor en la facultad y ejerce la práctica del periodismo.

Convertirse en emprendedor en su caso no fue solo por pasión por la aventura en el mundo de los negocios, sino por sobrevivir, no se arrepiente y ha querido compartir su experiencia.

Geógrafo y empresario, cuando comenzaste en esta profesión, ¿pensaste que en algún momento te lanzarías al mundo empresarial para crear tu propio negocio?

Cuando yo acabé la carrera, en el 97, era una profesión que no se conocía demasiado, y la única salida que se vislumbraba era la docencia, aunque existían otras posibilidades. Yo tenía claro que no quería decantarme por la primera y las opciones que tenía eran ser contratado o ir por mi cuenta.

¿Cuáles fueron las razones que te llevaron a poner en pie este proyecto?

Lo que te planteas al principio es buscar trabajo, y te das cuenta de que lo único que te llevas son palos. Presentarte a Congresos, enviar currículums, realizar proyectos… Poco a poco te vas dando cuenta de que te van saliendo cosas y eso lleva a que comiencen a pedirte forma de facturación y a darte cuenta de que nunca te ofrecían un contrato, siempre eran proyectos sueltos y claro, al final decidí buscarme la vida por mi cuenta.

¿Cuáles fueron tus primeros miedos?

El único es probablemente el económico, por la inversión, por el futuro que te espera. Lo más importante es la inconsciencia, porque no sabes dónde te metes y el desconocimiento hace que te lances. ¿Miedo a trabajar 24 horas al día? No, porque ya lo hacía… Vas viendo poco a poco los pros y los contras, y vas aprendiendo la manera de buscarte la vida.

¿Es fácil en España ser un joven emprendedor?

Es algo muy complicado, pero igual que estudiar una oposición. Para mí no es mejor ni peor. El problema es que no hay una formación en “emprendedurismo”. Mi formación era de Humanidades y no tienes una formación o algún sitio en el que informarte cuando te presentas a un concurso público, normativas, etc. Hay cosas que no conoces y en la facultad los profesores tampoco te ayudan en ese sentido. Yo ahora que soy profesor, sí que intento explicarlo, pero antes no existía esa experiencia porque había docentes que no habían salido nunca al terreno profesional y es muy difícil transmitir algo que no has vivido.

Eso por una parte, y por otra, la complicación real es la de la competencia. Tienes que luchar contra las multinacionales o las grandes empresas, es imposible competir contra su maquinaria de marketing.

Lo mismo pasa con las Universidades, ellas te forman y se hacen cargo de proyectos, de los que tú acabas haciendo trabajos de consultoría, sin que seas tú la persona que haga directamente el trabajo. Es una competencia desleal, algo que ha hecho mucho daño durante mucho tiempo y lo sigue haciendo.

A nivel de tesorería es muy complicado el tema del “emprendedurismo”, realizar una actividad no requiere de una maquinaria más allá de un ordenador, un móvil, un coche… pero tampoco tienes el apoyo económico de nadie. Siempre estás un poco en la cuerda floja.

¿Notas que tus alumnos tienen algún interés en convertirse en “Jóvenes Emprendedores”?

Es una mezcla, hay dos perfiles: los que han estudiado siempre y nunca han tenido acceso al mercado laboral y los que ya están trabajando. Generalmente estos últimos suelen ser personas que han vuelto a estudiar a partir de los 25 años. Uno quiere labrarse su futuro y el otro ya tiene su vida más o menos encaminada y lo que busca es mejorar o cambiar. Los segundos lo tienen más claro, los jóvenes no tienen nada claro, es otra forma de plantearse las cosas.

Cuando pregunto en clase, en la fase previa a la crisis sí que es cierto que mucha gente quería ser funcionaria, con trabajo para toda la vida. Aunque también estaban los que querían ser emprendedores. A estos últimos yo siempre les he explicado que lo primero que deben tener en cuenta son los gastos: autónomos, dietas, móvil… 800 gastos fijos al mes, sin contar con tu sueldo, antes de pensar en eso todo les parece muy bonito.

Se anima mucho a los jóvenes a que se lancen pero no se les ayuda, los que están en puestos directivos lo ven todo muy fácil, pero habría que invitarles a que bajaran un escalón.

En el fondo es una cuestión de supervivencia, al final lo que quieres es dar de comer a tus hijos. Si no encuentras trabajo tienes que montártelo por tu cuenta. Hay que tener en cuenta las circunstancias personales.

¿Te has arrepentido en alguna ocasión de lanzarte a esta aventura?

No, porque no he tenido más remedio. Hay que buscarse la vida. No he tenido, por circunstancias, aunque he trabajado también en un Ayuntamiento como personal con un sueldo fijo, la posibilidad de tomar otra decisión. Resulta muy duro, pero hay que ser consecuente con las decisiones.

En mi caso es cuestión de supervivencia, no para ganar un montón de pasta.

Manejas las redes sociales y estás en contacto con el mundo de la comunicación, ¿crees que para levantar un negocio es necesario formarse en este campo?

Siempre he estado vinculado al tema de las nuevas tecnologías, pero no creo que sea una necesidad, es más un boom. Uno es uno mismo y el negocio el negocio. Hay gente que compra en mercadillos, otros en galerías de arte y otros por Internet. Hay mercado para todo el mundo. No es necesario, no estar no es estar muerto. Lo que hay que tener claro son los objetivos, una estrategia de planificación y saber qué herramientas usar. En este caso su capacidad para llevar a todo el mundo es total, pero no soy fundamentalista de ellas. Aunque sí considero que son herramientas muy positivas.

¿Qué le dirías a la gente que quiera lanzarse a esta aventura?

Leí en una entrevista que no debes hacer caso a nadie, y menos a tu madre. Hay que ponerse unas orejas de burro y mirar hacia delante. Plantearse un objetivo, y si se tiene claro y se lucha, al final se consigue. Es lento, hay que tener paciencia, y hay impedimentos en el camino, no es un camino de rosas, pero hay que entender el “emprendedurismo” desde el punto de vista de la pasión, hay que hacer lo que a uno le gusta. Esa será la manera de que todo salga bien.

Y efectivamente, Gerson Beltrán tiene mucha razón en ello, a la hora de lanzarse y decidir ser emprendedor, lo principal es amar lo que se hace, para conseguir los objetivos marcados.


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