Alex Puig: “compadezco a cualquier jefe que tenga que controlar a sus trabajadores”


Este firme defensor de Twitter y LinkedIn tiene su propia cocina. Se llama ShoTools, una herramienta con la que ayuda a las empresas a mejorar su estrategia en redes sociales. Se pone su gorro y delantal para ofrecer los mejores ingredientes, recetas y utensilios que necesitan sus clientes para que sean capaces de hacer crecer su audiencia y generar nuevos contactos de calidad.

Así es la nueva vida de este joven catalán desde enero de 2010, cuando decidió abandonar su trabajo y poner en marcha su propio negocio junto a dos socios más. Reconoce que la vida del emprendedor es dura pero asegura que no volvería a trabajar bajo las órdenes de nadie. Este emprendedor nato, inquieto por naturaleza y “loco”, como él mismo asegura, es el jefe de un equipo compuesto por 7 personas a las que no impone horarios y les ofrece total flexibilidad para trabajar. El único requisito que les exige a cambio es que cumplan con su trabajo. “Y lo hacen. Fui a por ellos uno a uno”, asegura.

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De desarrollador web a emprendedor… ¿cómo llegaste a esto?

Porque en el fondo soy un “culo inquieto”. Monté un proyecto, Manager deportivo, cuando trabajaba en Softonic y que hacía en mi tiempo libre. Empecé a meterme en el mundo Social Media para hacer pruebas, en Facebook, en Twitter…  A continuación creé una especie de microconsultoría vía Twitter. Imagínate: asesorar en apenas 140 caracteres. Una consultoría low cost. Me dijeron que la idea era muy original, tuvo mucha repercusión, pero el proyecto fracasó porque nadie me pagó.

Toda esta experiencia me sirvió para ganar una apuesta que hice con mis amigos: a ver quién conseguía más seguidores en Twitter en un mes. Y gané. A partir de ahí, me dediqué a conseguir audiencias en Twitter para ciertas marcas hasta que me fui imposible compaginarlo con mi trabajo en Softonic, por lo que decidí marcharme y montar ShoTools.

En tu blog dices ser un “emprendedor novato” ¿cuando se deja de serlo?

Yo voy a ser toda mi vida un emprendedor novato porque cada día mis hijos me enseñan algo más. Si algún día dejo de serlo, me habré convertido en un pretencioso y no quiero que llegue ese día. La palabra experto es para mí negativa. Significaría que ya sé todo y el día que sepa todo y deje de aprender cosas, me retiraré. Y más en un mundo como el de las redes sociales, que siempre tienes que ir por delante. Muchas veces me califican como gurú en este sector, pero no estoy nada de acuerdo. Soy el que más se ha equivocado en esto porque soy el que más ha probado.

¿Se vive o se sobrevive siendo emprendedor?

A días (risas). Tu empresa te persigue constantemente y hay veces que no duermo por un problema. Pero también he de reconocer que no soy un buen empleado porque siempre hago lo que siento y he comprobado que no valgo para cumplir órdenes. Para mí es fundamental disfrutar con mi trabajo y compaginarlo con el resto de cosas que componen mi vida.

En tu blog publicaste, respecto a un trabajador: “comprobado, no importan los conocimientos cuando la motivación es la correcta”. ¿Podría aplicarse también al emprendedor?

Sí. Yo soy el primero que tiene ganas de aprender. La base es la actitud. Es muy importante comprender que cada uno aporta una parte fundamental en la empresa: el departamento de sistemas o de marketing saben más que yo en esas áreas, aunque yo pueda conocer cómo funcionan. Yo quiero estar tranquilo sabiendo que tengo gente que sabe, pero que además son proactivos y se preocupan por su trabajo.

En mi empresa, a las reuniones vamos todos, los 7 trabajadores que la componen. Yo ya tengo mucho trabajo como para estar preocupándome de lo que hace cada uno. Sé que no me mienten. He ido a por ellos uno a uno. Y siempre cumplen con su trabajo. Compadezco a cualquier jefe que tenga que controlar a sus empleados.

También en tu blog has hablado de “esos locos que emprenden”. ¿Estáis realmente locos?

Sí, estamos muy mal de la cabeza (risas). Decidir que vas a hacer algo y que vas a hacerlo crecer, en este mundo en el que todos están tan contentos y felices con sus trabajos, que desconectan cuando termina su jornada laboral, que saben que van a cobrar a final de mes… es considerado como una auténtica locura y más cuando todo va en tu contra, porque los emprendedores no tenemos ningún tipo de ayuda y nos preocupa saber si este mes vamos a poder pagar la nómina de nuestros trabajadores. Cuando yo decidí irme de mi anterior trabajo, nadie lo entendió. Pensaban que me llevaba mal con mi jefe o que me ocurría alguna otra cosa. Al poco de dejarlo, me fui a EE.UU. y allí todo el mundo me felicitaba. Alguien me dijo una vez que España es el país de la curva y el de los cangrejos.

Sin embargo, sigues adelante.

Porque creo en lo que hago y me gusta mucho. No pretendo hacerme rico, solo quiero demostrar que lo que estoy haciendo funciona. Y cada mañana me levanto con ganas y energía.

Si alguien quiere montarse su propio negocio, ¿qué le dirías?

No hay que buscar excusas. Si quieres hacer algo, hazlo. Y si tienes que dejar tu trabajo, déjalo. Ya no se trata de generar miles de millones, sino de crear el mejor producto posible con el mejor equipo posible. Y estar atentos al futuro, a jugar a adivinar qué va a pasar. Ir siempre por delante.

Y si las cosas no salen como uno las esperaba, se ha cometido algún error…  ¿qué hacemos?

Yo soy un gran fan de los errores y creo que la gente tiene que cometer también los suyos. Me reúno regularmente con emprendedores y les cuento lo duro y sacrificado que es. Pero debo hacer algo mal porque no les desanimo y siguen con ganas de sacar su proyecto.

¿Qué percepción tienes de la cultura emprendedora en España? ¿Se apoya realmente al emprendedor? ¿Crees que hace falta algo?

En España los emprendedores lo tenemos muy difícil y nadie nos apoya. No tenemos ninguna ley que nos proteja y se nos utiliza mucho como arma política. Y, la verdad, sigo sin ver nada. En EE.UU. por ejemplo, puedes montar una empresa en 24 horas y por 70 dólares. Yo ahora estaba mirando para expandirme y en Singapur me cuesta abrir un negocio unos 200 euros y lo puedo abrir de forma online.

Nuestra realidad, la emprendedora, es muy diferente a la que vive la sociedad o los políticos. Nosotros pensamos en futuro. A nivel político tendrían que darse cambios muy profundos. Y no tenemos apoyos.

Yo pediría al Estado que no se meta en medio. Entiendo que tengamos que pagar ciertos impuestos, pero si quiero aumentar mi capital, tengo que pagarle, ¿por qué? ¡Un poco de ayuda por favor! Y no ya ni monetaria, sino de gente que nos informe, que se mueva y que nos ayude realmente.

Álex Puig seguirá adelante con un negocio que nunca, dice, le hará rico. Pero habrá ganado mucho más: el hecho de haber trabajado con un equipo que, al igual que él, se preocupa por hacer un trabajo que día a día no les deja de sorprender.


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