Hace dos años, a Isabel Ortiz le detectaron un trastorno: locura. O al menos, así lo aseguraba su entorno cuando se enteró que dejaba su trabajo fijo en una gran empresa y con proyección, por montar su propio negocio junto a su hermano Álvaro. La situación económica por entonces flojeaba ya pero ella tenía muchas ganas de lanzarse a la piscina. Hoy ha hecho de su pasión, la gastronomía, su …